Hacía
varios meses que había surgido la posibilidad de ir a Jordania. Para mí era un país
desconocido, en el que solo tenía claro que se comía bien y tenía que ir a
visitar Petra.
El viaje
se hizo esperar, pero llego en un momento especial, y como es costumbre en mis
aventuras a lugares desconocidos, prepare mi mente y mi cuerpo para estar
abiertos a todo lo que vieran, olieran, sintieran, tocaran… sin ideas
preconcebidas, sin planes…
Solo,
durante días, leí sobre Petra, como se construyó, porque, cuando, quien, sus
gentes, sus costumbres…. Todo esto sirvió para que mi mente abierta entendiera lo
que mis sentidos le iban a transmitir.
Es ridículo
decir a estas alturas que Petra es impresionante por el color de sus piedras,
por sus construcciones, por la antigüedad, por el lugar escondido en el que
esta…. todo el mundo lo sabe y además, no es lo único que visité en este
maravilloso país.
Si algo
me paralizo y me puso carne de gallina fue su sonido, el rebuznar de los asnos
en Petra, la risa de los niños en Wadi Musa, el silencio en Wadi Rum, el
murmullo del agua del Mar Muerto… fue como abrir una puerta dentro de mí por
donde penetrara como un vendaval la esencia de esta tierra.
La
sencillez de su gente, orgullosos de los que son y lo que fueron, sin querer vender
nada que no exista, nada que no ocurriera, ni ocultando lo que fueron y son. Nómadas
que forman parte del desierto, que viven en él y con él. Niños felices jugando
descalzos en la calle rodeados de tierra roja que huele a paz. Ancianos que
siempre te reciben con una sonrisa y un vaso de té. Jóvenes mostrando una
sonrisa de blancos dientes en contraste con su piel oscura y los ojos pintados
con kohl. Gente feliz que se ofrece a hacerte fotos con tu móvil para que
disfrutes de lo que la naturaleza le dio a este país y te lleves un recuerdo. Un
mar, que de mar y muerto solo tiene el nombre, porque es un remanso de paz,
lleno de vida, un regalo de la naturaleza a un lugar donde realmente lo saben
apreciar y disfrutar, con respeto y orgullo.
Gracias
Jordania, gracias por darme 5 días de paz, ilusión y esperanza. Gracias por
esta gran lección.
Prometo
que volveré.
Escrituras nabateas en Wadi Rum